"Por qué Vidal pateó el tablero"

Opinión 18 de abril de 2023
María Eugenia Vidal no pensaba decir esto que dijo en nuestra entrevista en Rivadavia. Lo había hablado con su equipo y también lo había comentado con algunos referentes, pero como una de tantas ideas de las que se hablan en forma reservada. ¿Qué la llevó a expresar al aire, y sin red, algo que decía en la intimidad? El sinceramiento fue la respuesta a esta pregunta. Escuchá o leé el comentario editorial de Cristina Pérez.

Muchas horas después de esta pregunta no respondida al aire, la ex gobernadora contestó en privado: “Ser jefa de gobierno no es lo que quiero, pero si hubieran recogido el guante de lo que propuse tendría que haber hecho lo que me pidieran”. ¿Alguien se lo está pidiendo?

El primero en mencionar públicamente a Vidal como candidata en la ciudad fue el periodista Ignacio Ortelli y fueron varias las fuentes que le dieron sustento a la especie, sobre todo por ser un nombre fuerte que podría competir mejor frente a Martin Lousteau y ante una candidatura “floja de papeles de Jorge Macri”. A Rodriguez Larreta le convendría que Mariu se baje porque sus votantes como precandidata presidencial son parecidos a los de él. No hay que olvidar que quien apareció dándole respaldo en esa candidatura fue Macri que al mismo tiempo impulsa la candidatura de su primo en la ciudad.

Lo que hizo Maria Eugenia Vidal al reclamar un barajar y dar de nuevo, fue condicionar una candidatura porteña suya a un consenso partidario. Para no quedar en medio de la grieta que ya es innegable dentro del partido.

Esa grieta fue paradójicamente, una decisión de quien dice no querer la grieta. Es más: esta vez Horacio Rodriguez Larreta, buscó exhibir que desafiaba a Macri, y dijo en privado que no será “el Alberto de Mauricio”. Aquí hay una cuidada estrategia donde se ven las huellas de Jaime Durán Barba quien en su columna del domingo en diario Perfil afirmó: “Van a una derrota segura los candidatos que aparezcan como títeres de Macri”.

Hay quienes ven en la movida una especie de cura en salud. Durante unos seis meses, el jefe de gobierno intentó el acuerdo del ex presidente para ser el candidato único de Pro y que Macri bajara a Patricia Bullrich.

Al no haberlo logrado busca instalar que el apoyo de Macri es la mancha venenosa y por consecuencia lógica que Patricia o María Eugenia si lo obtienen son títeres. “Cualquiera sabe que yo no soy influenciable por nadie”, responde Bullrich y Vidal pateó el tablero pidiendo que se bajen todos.

El daño que causó la disputa por la ciudad en la que salió favorecido el radical Martin Lousteau, es “muy profundo”, admiten cerca de Macri y expresan que “ojalá haya un buen candidato del PRO”. A estas horas, son varias fuentes las que anticipan un horizonte de impugnación para la candidatura de su primo.

Pero no hay que dejar pasar otra definición de Vidal que tiene que ver con las dudas sobre una eventual ruptura de Juntos por el Cambio instaladas por Elisa Carrió al decir que Macri quiere estar con Milei.

La propia Lilita, como la llama Vidal, dio hoy marcha atrás en sus redes, a la versión de una ruptura. En un tuit casi pletórico, les agradeció a los candidatos a presidente,  Larreta, Bullrich y Morales que hayan convalidado la pertenencia a Juntos por el Cambio.

En efecto, lo más probable es que Juntos por el Cambio no se rompa, pero sí deberá transitar una fuerte división interna con tintes ideológicos y una campaña a todo o nada.

Horacio Rodríguez Larreta, aliado a un sector radical y a la Coalición Cívica, busca atraer a votos peronistas y k a la interna y se muestra como el candidato del status quo y dialoguista para afuera.

Patricia Bullrich, quien juega en enorme desventaja de recursos contra el aparato porteño, aparece más fuerte en el voto Pro y con otro sector radical, y ofrece lo que llama un cambio previsible que no sea el salto al vacío de Milei.

La convivencia entre opciones tan diferentes puede deparar nuevos cortocircuitos y la novela de la ciudad no está cerrada. Además no deben olvidar, que cuando se está en campaña todo se ve y todo es campaña. De pronto, como pasó en la nota de Vidal, aunque los discursos sean cuidados, algo detona la verdad.

Pero sobre todo, que en la convivencia que demuestren ahora y luego de las PASO darán también señales de gobernabilidad y madurez para el futuro. Sino, solo será como dice Vidal, la política convertida “en un circo sin público”. 

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