39,2% el índice de pobreza en Argentina

Opinión 31 de marzo de 2023
“Con las condiciones adversas que tenemos en la Argentina, con una inflación alimenticia del 120 por ciento y general del 110 por ciento anual, tenemos un solo camino que es el de emprender. Nadie puede estar conforme con 90 mil pesos mensuales, con la pobreza y la indigencia que tenemos”, aseguró Daniel Adler, especialista en Educación Financiera y Emprendedurismo.

“Hoy, el 90% de los hogares argentinos cuenta con ingresos familiares por debajo de los $ 90.000, según el INDEC. Eso representa menos de 225 dólares por mes, algo así como 7.5 dólares por día, si hablamos de capital o el conurbano. Si vamos a Chaco, Formosa, La Rioja, estamos hablando de 2,5 por día, rondando la línea de la indigencia”, aseguró el especialista, y continuó: “La pérdida del poder adquisitivo y de la capacidad de compra se reduce mes a mes. No es novedad que cada vez cuesta más vivir en Argentina. Tenemos una emisión monetaria feroz la cual nos asegura mayor inflación y 166 impuestos que inciden absolutamente en todo lo que compramos, desde una golosina en un kiosco hasta maquinaria agrícola. Esto conforma un cóctel que impacta directamente en la clase media y la empuja con cada vez con más fuerza a cruzar la línea de pobreza”.

Adler comentó que “si bien son cifras oficiales, la realidad es bastante más preocupante: Solo 10% del país tiene un ingreso superior a los 500 dólares. Pero esto no es nuevo para Argentina. Por nombrar gobiernos democráticos, Alfonsín cerró su mandato con 39,8 de pobreza, Menem 26,7, De La Rúa 35,4, Duhalde, con el 2001 de por medio, llegó al 51,7, Kirchner la bajó al 26, 9, Cristina Fernández 30,1 y Macri 35,4. Es un común denominador la pobreza, la inflación, el déficit fiscal y los planes sociales, durante los últimos 40 años”.

“La gente le tiene miedo a la pobreza, pero también le tiene pánico al éxito. Tal vez más que a la pobreza. El manejo del miedo es fundamental en este sentido, no podemos darnos el lujo de no emprender en Argentina. Si estuviésemos en Europa o Estados Unidos sería diferente: hay previsión, los salarios suelen alcanzar y permitir ciertos permitidos, se está más tranquilos. En Argentina la salida es emprender. Detectar nuestro faro, lo que nos gusta, lo que nos sale bien y encaminarnos hacia allá. Proyectarlo, plantear objetivos, hacernos fuertes, estudiar, saber que nos va a llevar un tiempo, unos meses hasta arrancar, pero que es posible hacerlo. Los Gobiernos no se preocupan por esto, por educar a los emprendedores, ni siquiera lo piensan para enseñar en los colegios, que sería fundamental. Sería una buena medida para poder repotenciar el comercio, generar puestos de trabajo genuinos, en algunos casos lograr aumento en las exportaciones. Incluso un Organismo de emprendedurismo y Educación Financiera no estaría mal visto. Todo llevaría a una mejora socio económica sin dudas, al largo plazo”

“Tenemos que comenzar hoy a presentar y trabajar con planes inclusivos, educar a docentes, buscar colaboración externa del BID o fundaciones extrajeras. Si la hacemos una política de estado y se va desarrollando, va a llegar un momento en que no vamos a hablar más de dólar soja, de 20 tipos de cambio, de emisión monetaria feroz, de números que no cierran o dudosos, vamos a ir viendo resultados. Una nueva forma de vivir”, finalizó

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