Pablo Aimar, el alma sensible del cuerpo técnico de la Selección: las lecciones que aprendió de Bielsa y Pekerman, el valor de la camiseta y sus “mandamientos”

Mundial Qatar 2022 28 de noviembre de 2022
El ex enganche se hizo viral por el llanto de desahogo tras el gol de Messi ante México, pero su influencia en el complejo de Ezeiza es enorme, tanto a nivel combinado mayor como juveniles. De sus mensajes a los más chicos a la cancha especial que mandó a diseñar
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Lionel Scaloni se tapa la boca para que no le lean los labios, le habla enérgicamente al oído. Pablo Aimar suspira, lo escucha sin escucharlo, está al borde del quiebre, no reprime la congoja. Argentina acababa de romper el cero en el duelo ante México cuando el empate lo dejaba al borde de la eliminación del Mundial Qatar 2022. Ni hablar si el Tri llegaba a vulnerar a Dibu Martínez (aunque para eso, claro, debía llegar cerca de su área).

El Payasito (o Payito, tal su apodo original, deformado con el tiempo) podría no estar ahí, en el banco de suplentes del estadio Lusail. Acompañó al Gringo al torneo de L’Alcudia en 2018, cuando la AFA no tenía a quién mandar a comandar a los jóvenes tras los cortocircuitos y la salida de Jorge Sampaoli y Sebastián Beccacece. También en los primeros compases del interinato, aunque en un punto, incluso públicamente, dio a entender que su aporte estaba completo. Que debía volver a trabajar con el Sub 17, con el Sub 15; con los chicos, porque su lugar en el mundo está en la formación.

Sin embargo, ahí está, con Scaloni, Walter Samuel, Roberto Ayala, buscando darle cuerpo al sueño argentino en la Copa del Mundo. Es que, aunque su perfil bajo muchas veces no ofrece dimensión de su influencia en el complejo de Ezeiza, alrededor de Aimar se gestó la renovación a nivel selecciones del fútbol argentino. Llegó, junto a Diego Placente, como parte de la estructura que desembarcó con Hermes Desio como director general. Pero ambos trascendieron cuando el proyecto mutó. Y como un puzzle coincidieron con el hoy entrenador de la Mayor, de ideas similares. Luego se sumó Javier Mascherano en el Sub 20. Y Bernardo Romeo cerró el paquete en el rol de coordinador general.

Y está a pesar de que en el umbral del Mundial sufrió un golpe duro. Hace poco más de un mes perdió a Mary Giordano, su mamá. Todos los clubes por los que pasó le expresaron sus condolencias, con Estudiantes de Río Cuarto, el club en el que se formaron el Payasito y su hermano Andrés, a la cabeza. Ese Aimar expansivo en las juveniles asume otra función en la Mayor, a la que accedió a pedido del Gringo, pero como uno más. “No me sorprende lo que ha hecho Scaloni porque siempre fue un apasionado del fútbol. Lo que más le admiro es la tranquilidad con la que se tomó el lugar, lo bien que lo lleva, la comunicación y la comunión que tiene con los jugadores. No tengo dudas de que va a tener una carrera fantástica. Él, como cabeza de grupo, es alguien que toma riesgos y los asume, y es admirable la paz con la que se toma el lugar en el que está”, elogió desde su papel de lugarteniente, por más que en Ezeiza todos saben que su importancia excede largamente el papel de actor secundario

El ex enganche es fuente de consulta permanente desde lo estratégico, tal como se vio en el video de la congoja. Pero también es muy respetado por los futbolistas puertas adentro de camerinos. Basta con recordar que era el ídolo del capitán Lionel Messi por su arrojo y sus fintas con la casaca de River, Benfica, Valencia y, claro, la selección argentina. Si hasta el discurso de Scaloni post partido ante méxico, en el que también lagrimeó como desahogo luego del 2-0 de Enzo Fernández, parece extractado de alguna declaración del cordobés: “La sensación es que te estás jugando algo más que un partido de fútbol. Intentaremos corregirlo. Que ellos sientan que es un partido de fútbol. Cada vez que tengas que jugar un partido así, con la Selección siempre va a hacer así. Pero es difícil hacerle entender a la gente que mañana sale el sol, ganes o pierdas”.

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