"A Capitanich lo derrotó una madre sin miedo"

Opinión 19 de junio de 2023
Volvé a escuchar el comentario editorial de Cristina Perez en Cristina Sin Vueltas

Dicen que la vida es una rueda que siempre termina mostrando a las personas tal cual son. A Jorge Milton Capitanich, lo mostró como un desalmado.

No hacía falta teorizar demasiado para concluir que el asesinato de Cecilia Strzyzowski es un crimen político: los sospechosos de matarla son líderes políticos. Se trata de la pareja de piqueteros más poderosos de la provincia, aliados del gobernador, candidatos en sus listas y que hasta el día en que fueron detenidos siguieron recibiendo dinero del gobierno.

En lo que va del año el clan Sena recibió $141.428.259, es decir, casi un millón por día. El poderío que les terciarizaba el gobierno de Capitanich estaba a punto de cerrar el círculo llevándolos a cargos electivos.

El contexto de un femicidio donde la víctima según sospechan los fiscales fue descuartizada y desaparecida, es el de la impunidad. Los Sena ejercían el poder con el disciplinamiento, el miedo y la dependencia. Esas también fueron sus armas.

¿Qué pensaba el gobernador cuando cerró su campaña sin pronunciar el nombre de Cecilia? ¿Pensó que editaría el estupor de una comunidad que a la misma hora marchaba desafiando el miedo? ¿Pensó que también se compra ese instinto básico donde el límite es que te toquen a los hijos? ¿Pensó que una madre no se merecía un abrazo, una garantía desde el poder, un esbozo de autocrítica? ¿Capitanich no tiene hijos? ¿No festejó ayer el día del Padre? O simplemente también se sintió impune. El poder se pervierte cuando se considera propio y no delegado. Se enceguece por encandilamiento y ya no distingue un niño de un maniquí. No es chiste eso de no distinguir si hay una persona. Ahora lo sabemos.

La risa inexplicable del gobernador al ir a votar como si nada pasara fue al final de la noche la mueca de un payaso. Del otro lado de su derrota hubo una madre a la que él dejó sola pero no dejó sola un pueblo. Gloria Romero había pedido suspender las elecciones, también había pedido al presidente la intervención de la provincia. Sin respuestas, el domingo fue a votar después de 30 años de no hacerlo. “Hoy sí voto porque es un voto bronca”, dijo. “La marcha más importante por Cecilia es en las urnas”, agregó.

Por la noche se supo que tenía razón. Jorge Capitanich había sufrido su peor derrota histórica, obteniendo el 36,8% de los votos y siendo superado por los candidatos de Juntos por el Cambio. A eso se sumó una abstención record ya que sólo fue a votar el 53% de los ciudadanos habilitados.

“Tengo más huevos que todos los hombres de Chaco”, afirmó la mamá de Cecilia que en estos días recibió numerosas amenazas incluyendo un mensaje macabro: “Acordate que tenés otra hija”. Nada la detuvo.

El viernes pasado, escuché a muchas personas, un pronóstico del que se creían seguras. Que a pesar de todo lo que pasaba con el crimen aberrante de Cecilia, Capitanich iba a ganar.

Cuando se conocieron los resultados anoche me pregunté cuántas veces ganarán estos personajes autoritarios por la invencibilidad que les adjudican los que deberían por norma desafiarlos.

Las elecciones en Chaco, se llevaron adelante mientras la provincia se convertía en el yacimiento de hallazgos terroríficos. La tierra escupiendo las verdades desde el corazón de las tinieblas. En el barrio Emerenciano, aparecía una valija calcinada que podría ser la que llevaba Cecilia para un viaje que nunca fue.

A esa hora, cuando llegaba el votante al cuarto oscuro, se encontraba con otra evidencia de la oscuridad: las boletas donde los Sena sonreían al lado de Capitanich. Sólo desde la absoluta subestimación de la dignidad de las personas pudieron pensar que se salían con la suya.

Por eso, no nos olvidemos de Cecilia, no nos olvidemos de Gloria.  

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